viernes, 1 de enero de 2016

EL TESTIGO, Ken Wilber

Parchment & Pixel illustration of Anna Campbell's 'Eloise' gown:



Son muchas las cosas de las que puedo dudar, pero de lo único que
no puedo dudar es de mi propia conciencia presente.
Mi conciencia ES y, aunque la cuestionase, no dejaría de ser mi
conciencia dubitante...La contundencia de mi conciencia presente me
proporciona la certeza inmediata de que, en este momento, existo, de
que en este momento, soy. Es imposible cuestionar la conciencia y el
Ser de este instante, porque es el fundamento mismo de todo
conocimiento, de toda percepción y de toda existencia...
   ¿Quién soy yo? Formúlate esta pregunta una y otra vez,
profundamente. ¿Quién soy yo? ¿Qué hay en mí que sea conciente
de todo?
   Tanto si crees conocer al Espíritu como si crees desconocerlo, el
Espíritu  no deja de ser quien está pensando todas estas cosas.
Puedes dudar de los objetos de conciencia, pero jamás podrás poner
en cuestión al que duda, jamás podrás dudar realmente del Testigo
que se da cuenta de todo ese despliegue. Descansa, por lo tanto, en el
Testigo, independientemente de que creas conocer o ignorar a Dios,
porque ese Testigo, la innegable inmediatez de la conciencia es, en sí
misma, Dios, el Espíritu, la mente de Buda.  La certeza no descansa
en los objetos, sino en la pura conciencia sentida en la que aparecen
los objetos. Jamás podrás ver a Dios, porque Dios es El Que Ve, y no
un objeto finito, mortal y definido que pueda verse...
   El estado puro de ser no es difícil de alcanzar, sino imposible de
eludir, porque siempre está presente, y en realidad, jamás puede
ser cuestionado. Nunca podrás escapar del Espíritu, porque el
Espíritu mismo es precisamente el que está escapando....el Espíritu
no es difícil de encontrar, sino imposible de evitar, porque es lo que
ahora mismo está leyendo esta página. ¿Puedes sentir ese Uno?
¿Por qué sigues buscando a Dios  cuando, de hecho, Dios es el que
lee?
   Yo no soy ninguno de los objetos de la naturaleza, de los
sentimientos del cuerpo ni de los pensamientos de la mente, porque
puedo darme cuenta de todos ellos. Yo soy el Testigo, la apertura
inmensa, espaciosa, vacía, pura y transparente que registra de forma
imparcial todo cuanto aparece, como el espejo que refleja
naturalmente todos los objetos que desfilan ante él.
   Este es, de hecho, el descubrimiento...del yo divino puro, del Testigo
sin forma, de la nada causal, de la inmensa Vacuidad en la que emerge
la totalidad del mundo, permanece durante un tiempo y acaba
desapareciendo. Y tú eres Eso. Tú no eres el cuerpo, el ego, la
naturaleza, los pensamientos, esto o aquello, sino la inmensa Vacuidad,
Libertad y Liberación.

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