martes, 9 de junio de 2015

El Sabio

Welcome to my world, look upon it....but leave it unscarred in peace.


El sabio se mantiene alejado de la rivalidad,
de la codicia y de la confusión
producida por los deseos. 
 El sabio es feliz al vivir,
es bondadoso y armoniza con todos,
es sincero al hablar, equilibrado
y recto en el trabajo y en la vida.

Cuando acaba su obra, se retira oportunamente,
su respiración es fresca como la de un niño,
y busca siempre beneficiar a los hombres.

El sabio es difícil de comprender,
es cauteloso como quien atraviesa
un río en invierno,
prudente como quien tiene enemigos,
reservado como el huésped de una casa,
sencillo como la madera, tranquilo como un valle
y profundo como las aguas de un lago.

El sabio posee poco
porque se ha olvidado de las cosas,
su presencia es modelo para todos los hombres.

No se muestra, por eso resplandece,
no se vanagloria, por eso sobresale,
no se exalta, por eso merece elogio,
es humilde y se mantiene íntegro.

Permanece independiente,
aunque viva rodeado de gloria y esplendor
nunca pierde la paz.

El sabio no es impetuoso,
y nunca pierde el dominio de sí mismo.

El sabio no ofende a nadie,
y nunca halla motivo para rechazar a nadie.

El sabio es aquel que se conoce a sí mismo,
que quiere conquistarse a sí mismo,
más que conquistar a otros.

El sabio, contemplado,
no parece digno de ser mirado,
oyéndolo, no parece digno de ser escuchado,
sin embargo, contiene en sí todas las virtudes.

El sabio parece que no hace nada y,
sin embargo, nada queda sin realizar.

El sabio hace del corazón de los demás
el suyo propio.

Con el bueno obra de forma buena,
con el malo obra de buena forma.

El sabio se parece a un niño,
nada ni nadie le daña.

El sabio se da cuenta de las cosas
que para los demás pasan inadvertidas,
y estima por igual las grandes y las pequeñas.

El sabio no combate, mas siempre vence,
y no teme a la muerte.

El sabio es, en fin, quien está en armonía
con la naturaleza.

Fuente: Tao Te King


lunes, 8 de junio de 2015

Quien observa al observador?

"May I kiss you? May I keep your sadness in me, and leave my tenderness in you? May I wipe that tear of yours with my lips, and steal a smile from your beauty?"  f. wolff


El sin nombre es el principio del cielo y de la tierra.
El nombrado es la madre de las diez mil cosas.
Tao Te Ching


   Cuando nos preguntamos quiénes somos, nos parece que tenemos numerosas identidades. Cuando decimos: «yo es­toy pensando», este «yo» significa nuestros pensamientos. Cuando decimos «yo estoy viendo la televisión», el «yo» sig­nifica nuestro aparato visual. Cuando estamos escribiendo, nos referimos a nuestros brazos y manos. Cuando decimos: «soy un hombre» o «soy una mujer», nos estamos refiriendo a nuestro cuerpo; cuando decimos «soy un filósofo», nos es­tamos refiriendo a nuestra personalidad, etc. Pero hay otro «yo» en el trasfondo de nuestros pensamientos y sentimien­tos, la esencia de nuestras actividades y características físicas. Este «yo» es el Sujeto, es la pantalla que permite todas estas imágenes mentales. 

Como he señalado anteriormente, es esencial percibir que este Testigo es diferente de nuestra personalidad; es incluso más «yo» que nuestra autoimagen. El Testigo es el Sujeto; lo visto son objetos. Este Sujeto es el testigo de nuestro cuerpo y mente, pero no es idéntico a nuestro cuerpo y mente. Este testigo final es el núcleo de nuestro Ser consciente, y es com­pletamente diferente de nuestras características personales (aunque abarca nuestra persona). Es, de hecho, el origen de nuestro sentido subjetivo de la existencia. 

Como experimento, podemos cerrar los ojos durante unos segundos; notaremos que el aspecto visual del libro ha de­saparecido, para ser reemplazado por cierto campo de negru­ra (por favor, ¡compruébalo!). Pero ese cambio sólo es visual; todo lo demás sigue adelante: los pensamientos siguen yendo y viniendo, los sentimientos surgen y se reemplazan unos a otros, las sensaciones corporales, como placer y dolor, también siguen yendo y viniendo. Los sonidos aparecen y desaparecen. ¿Qué más podemos descubrir aquí? 

Bien, el testigo final no ha desaparecido durante todo el ex­perimento. Aunque pudiéramos detener todos nuestros pen­samientos, aunque hubiera un silencio absoluto, esta «certe­za-Yo-soy» seguiría estando ahí. Aunque volvamos a abrir los ojos otra vez, la conciencia desnuda en sí misma no ha cam­biado; sólo se ha añadido una imagen visual a ella. Cuando al­guien nos pide que intentemos observar la conciencia mis­ma, debemos admitir que no podemos ver este trasfondo con nuestros ojos. A los científicos no les gusta esta situación; esta conciencia desnuda no puede ser convertida en un objeto de observación científica, porque carece completamente de ras­gos. El Testigo final no tiene dimensiones espaciales, no pue­de ser situado, no puede ser identificado. Es el medio mismo por el que podemos observar las sensaciones que se producen en nuestra mente. Este Observador Impersonal es anterior a todas las sensaciones; sin El, ni siquiera tendríamos experien­cia de la existencia. Ver esta Conciencia Única hace estallar to­dos nuestros sistemas de creencias, y al mismo tiempo nos permite percibir el aroma de la Energía impersonal al que apuntan todas las tradiciones espirituales. Es el Ser que todas las criaturas conscientes comparten. En otras palabras, sólo hay un Vidente en todos los seres. Hui Hai, el famoso maes­tro budista Zen dijo: «No vemos con nuestros ojos; vemos con nuestra naturaleza de Buda». 

Este Ojo Único es la Energía divina que lo abarca todo. Sin embargo, usar una palabra como «divina» para describir la Energía Universal conlleva un riesgo. En este libro no usa­mos la palabra Dios o naturaleza de Buda, sino que preferimos los términos «Conciencia desnuda» o «Energía impersonal», porque no reducen el Infinito a una entidad finita. La pala­bra «Dios» ha sido mal utilizada de muchas maneras distin­tas, especialmente por aquellos que nunca han tenido un vis­lumbre de la Transparencia a la que estamos intentando referirnos. La Apertura hacia la que estamos apuntando en los experimentos no puede ser personalizada. Y lo mismo ocu­rre con la Fuente de Luz. La personalización de lo Imperso­nal ha llevado a muchos errores a lo largo de la historia hu­mana. Cuando la claridad se cierne sobre nuestra Verdadera Identidad, ningún sistema religioso específico puede abar­car esta Fuente de Luz. Tratar de abarcar este Infinito en un sistema espiritual es como tratar de poner el océano Pacífico en una taza de té. Los creyentes de cada sistema están con­vencidos de que su taza de té es la más hermosa, pero los lec­tores que hayan comprendido de qué trata este libro estarán de acuerdo en que esta Transparencia no tiene nada que ver con sistemas de creencias que compiten entre sí. Quedará claro que todos estos caminos y sistemas espirituales organi­zados sólo son formas atractivas de posponer la inmediatez de la clara Visión. La Verdadera Liberación está disponible aquí y ahora, y no es necesaria ninguna filosofía ní organización espiritual para ver eso.

           Nadie en casa: Jan Kerchof



domingo, 7 de junio de 2015

Xavier Rudd - Spirit Bird (audio HQ)

Oraciòn del encuentro

Wow' / words can't express / breathtaking scenery / amazing and beautiful world of nature / "Learn to Fly" via www.deviantart.com



No he venido a este mundo a cumplir tus expectativas.
No has venido a este mundo a cumplir mis expectativas.
Yo hago lo que hago.
Tú haces lo que haces.

Yo soy yo un ser completo
aun con mis carencias.

Tú eres tú un ser completo
aun con tus carencias.

Si nos encontramos y nos aceptamos,
si nos aceptamos y nos respetamos,
si somos capaces de no cuestionar
nuestras diferencias, y de celebrar juntos nuestros misterios,
podremos caminar el uno junto al otro,
ser mutua y respetuosa, sagrada y amorosa compañía
en nuestro camino.

Si eso es posible puede ser maravilloso
si no ,
no tiene remedio.



Sergio Sinay.


viernes, 5 de junio de 2015

MANTRA LIMPIA KARMAԑ̮̑♦̮̑ɜAURAԑ̮̑♦̮̑ɜMEJORA SALUD

Sabiduría primordial

Arches National Park





  La sabiduría ancestral del universo palpita en cada una de tus células...la misma energía que estalla en el trueno o susurra en la flor más delicada late en cada una de tus moléculas.
   La física está penetrando cada vez más en la estructura de la materia, y lo que encuentra es una danza de energía, un vacío...ese vacío aparentemente caótico, contiene la información, la memoria que organiza la materia y en su infinita creatividad genera todo lo que existe.
   En lo profundo de la materia se oculta el mayor de los misterios: la consciencia.
   Esa Consciencia Universal se ha desplegado desde antes del Big Bang, del espacio y del tiempo, para llegar a ti, para adoptar tu forma.
   La Sabiduría primordial constituye tu naturaleza original. La majestuosidad del universo juega a convertirse en galaxias, planetas, cielos, montañas y especies...adoptando también la forma humana, y manifestándose en nosotros bajo las forma de delicadeza, ternura, furia, nostalgia, coraje, devoción, pasión.
   Nadie puede darte esa sabiduría, pues a nadie pertenece. Fluye por el universo más allá de espacio y el tiempo. Constituye tu naturaleza original, tu belleza primigenia.
   Cuando alguien recuerda la Sabiduría primordial, anhela compartir esta experiencia, pero no puede dártela. Sólo puede mostrarte señales, compartir algunas claves, mostrar caminos. Pero el recuerdo de la Fuente, el fundirte en tus orígenes y tu despertar te pertenecen sólo a ti.
   Aunque todo parezca decirte lo contrario, nunca has estado fuera de tu verdad inicial, de tu riqueza primigenia, de tu belleza primordial. En lo más profundo la soledad es sólo una ilusión...no puedes volver a tu naturaleza, pues nunca te has ido de ella.

-Daniel Taroppio (extracto de su libro "El vínculo primordial")

martes, 2 de junio de 2015

EL AVE SOLITARIA



A must have in my garden.Hummingbird visiting a fuchsia flower....reminds me of my grandma perfectly...


"Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se 
va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de
su naturaleza; la tercera que pone el pico al aire; la cuarta, que no
tiene determinado color; la quinta que canta suavemente"
-San Juan de la Cruz.

La alegoría del pájaro solitario que vuela hacia sus orígenes está 
presente en tradiciones muy antiguas, parece ligarse de un modo muy
especial a la riqueza y profundidad del misterio de la vida.
Las cinco condiciones enumeradas por San Juan de la Cruz sugieren
un itinerario y un modo de recorrerlo; más allá de las interpretaciones
surgidas desde la mística, el esoterismo, el arte o la simbología, no
habrá interpretación más certera que la descubierta por cada uno en
ese encuentro único y singular con su naturaleza.