miércoles, 7 de enero de 2015
martes, 6 de enero de 2015
Soñador de la montaña Oriah, soñador de la montaña

No me interesa como te ganas la vida.
Quiero saber qué añoras, y si te atreves a soñar con unirte al anhelo de tu corazón.
No me interesa tu edad .
Quiero saber si te arriesgarás a parecer un tonto por amor, por tus sueños….por la aventura de estar vivo….
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor …si te han abierto las traiciones de la vida …o te has encogido y cerrado por miedo a mas dolor….
Quiero saber si puedes encontrarte con ese dolor, tuyo o mío, sin moverlo ni esconderlo, disminuirlo ni arreglarlo ,
Quiero saber si puedes estar en la alegría , tuya o mía …. abandonarte a la danza y dejar que el éxtasis te llene hasta la yema de los dedos; sin advertirnos que tengamos cuidado , que seamos realistas, que recordemos las limitaciones del ser humano.
No me interesa si la historia que me cuentas es cierta .
Quiero saber si puedes ser verdadero contigo mismo. Si puedes aguantar ser acusado de traición y no traicionar a tu propia alma-
Quiero saber si puedes ver belleza aun cuando no sea bonito cada día… y dejar brotar tu vida de la presencia de Dios.
Quiero saber Si puedes vivir con el fracaso y sin embargo pararte al borde de un lago y gritarle a lo plateado de la luna : SI!
No me interesa saber dónde vives ni cuanta plata tienes.
Quiero saber si puedes levantarte luego de una noche de dolor y desespero , exhausto y lastimado hasta los huesos y , arreglar lo que haya que arreglar.
No me interesa quien eres ni como llegaste aquí.
Quiero saber si te pararás conmigo en el centro del fuego y no te asustarás.
No me interesa saber donde, ni que ni con quien hayas estudiado.
Quiero saber que te sostiene desde adentro cuando todo lo demás… se cae.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si te gusta en verdad, la compañía que tienes, en los momentos vacíos…
Oriah, soñador de la montaña
(Anciano Indio)
(Anciano Indio)
lunes, 5 de enero de 2015
domingo, 4 de enero de 2015
Y Dios me hizo mujer

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos, nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi ser.
de pelo largo,
ojos, nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi ser.
Gioconda Belli.
sábado, 3 de enero de 2015
El Maestro de la vida.

Es fácil pensar y reaccionar con lucidez cuando un suceso toca nuestra puerta, pero es difícil conservar la serenidad cuando las pérdidas y dolores de la existencia nos invaden. Muchos en esos momentos, revelan irritación, intolerancia y miedo. Si queremos observar la inteligencia y la madurez de alguien, no debemos analizarlas en la primavera, sino en los inviernos de la existencia.
Muchas personas, incluso intelectuales, se portan con elegancia mientras el mundo los elogia, pero se turban y reaccionan impulsivamente cuando los fracasos y los sufrimientos cruzan las avenidas de sus vidas. No logran superar las dificultades y ni siquiera extraer lecciones de las turbulencias.
Hubo un hombre que no se abatía al ser contrariado. Jesús no se turbaba cuando sus seguidores no correspondían a sus expectativas. A diferencia de muchos padres y educadores, usaba cada error y dificultad de sus íntimos no para acusarlos ni disminuirlos, sino para que evaluasen sus propias historias. El Maestro de la escuela de la vida no se preocupaba mucho por corregir los comportamientos manifiestos de los más cercanos, pero se empeñaba en estimular sus pensamientos y en que expandieran la comprensión de los horizontes de sus vidas.
Era amigo íntimo de la paciencia, sabía crear una atmósfera agradable y tranquila, aun cuando el ambiente a su alrededor estuviera turbulento. Por eso decía . “ Aprended de mí que soy manso y humilde...”(Mateo 11.29).
Su motivación era segura, todo en torno a Él, conspiraba en su contra, pero absolutamente nada abatía su ánimo. Aún no había pasado por el caos de la cruz. Su confianza era tanta que ya proclamaba por anticipado la victoria sobre una guerra que aún no se había luchado y que, peor aún, enfrentaría solo y sin armas. Por eso, a pesar de ser quién debía recibir aliento de sus discípulos, logró reunir fuerzas para animarlos momentos antes de su partida, diciendo: “ Pero confiad, yo he vencido al mundo...”( Juan 16.33).
El Maestro de la escuela de la vida sabía de las limitaciones humanas, sabía cuan difícil es gobernar nuestras reacciones en los momentos estresantes. Estaba consciente de que fácilmente nos equivocamos y nos castigamos y castigamos a los demás. Pero siempre quería aliviar el sentimiento de culpa que aplasta la emociones y crear un clima tranquilo y solidario entre sus discípulos. Por eso un día les enseñó a recapacitar y orar, diciendo: “Perdónanos nuestras deudas, cómo también perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6,12).
Quienes viven bajo el peso de la culpa, se lastiman continuamente a sí mismos y se vuelven sus propios verdugos. Pero el que es radical y excesivamente crítico de los demás, se vuelve un “verdugo social.”
En la escuela de la vida no hay graduación. Cualquiera que se sienta “graduado” hace morir su creatividad, pues va perdiendo la capacidad de asombrarse de los misterios que la gobiernan. Todo se vuelve común para él, no habiendo nada que lo anime y lo estimule. En la escuela de la vida, el mejor alumno no es el que está consciente de lo que sabe, sino de cuánto no sabe. No es aquel que proclama su perfección, sino el que reconoce sus limitaciones. No es aquel que proclama su fuerza, sino el que educa su sensibilidad.
Texto adaptado del libro:
"El Maestro de las emociones".
Augusto Cury.
viernes, 2 de enero de 2015
Intima magia

Tomar la decisión de transitar un Camino Propio implica arriesgarse, innovar, recrear, reformar, mejorar, descubrir con ojos nuevos, con los propios; sin prejuicios y sin sospechas.
Reiniciar la propia historia, es reformularse desde lo interno y hacia el entorno. Es un movimiento intimo basado en la confianza (con-fe) en los propios recursos y en la Vida. Es un salto, un compromiso con la posibilidad de convertirnos en nuestros propios padres, en nuestros propios jefes. En hacedores protagònicos.
Es abandonar definitivamente los "deberìa" y los "no es posible" por los "Ya es mio" y si no es, lo convertiré en aprendizaje y experiencia, por lo tanto "el fracaso es tan solo una forma de verlo". Es un permitirse el error y la equivocaciòn, reconocièndola necesariamente como parte de un proceso mayor: La Vida; que sin resistirla ni negarla me lleva a ser una persona mas clara, autentica y coherente. Me ubica en la perspectiva del Ser Humano libre, porque es franco consigo mismo y con los otros, con el ser Humano poderoso y no omnipotente, con una Persona Real y no un personaje subordinado al exitismo y la apariencia.
El Milagro (El Arte de Lo Posible).
jueves, 1 de enero de 2015
Himno al amor

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.
Corintios 13, 1-13.
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